Pie cavo y tendón de Aquiles.

El pie cavo es una alteración estructural del pie que presenta un aumento en la altura de la bóveda plantar y que puede afectar severamente al tendón de Aquiles, comprometiendo su estructura y facilitando una rotura si no se toman las medidas oportunas de corrección.

El tendón calcáneo o tendón de Aquiles es el más potente del cuerpo, tiene forma de cuerda gruesa y uno de los que mayor temor produce a los deportistas, cualquier problema que tenga su origen en él dará como resultado  una alteración en la progresión de entreno o incluso en consecuencias mayores.

Durante el movimiento de carrera los músculos de la pantorrilla bajan el antepié contra el suelo después del apoyo del talón y lo elevan durante la fase de despegue. Esta repetición y la fuerza que produce hacen que sea la causa de inflamación. Este mecanismo es aplicable a casi todos los deportes que conlleven movimiento o desplazamiento por consiguiente imaginemos la incidencia directa en un runner.

La realización de soportes plantares (plantillas)  totalmente personalizados conseguirá aumentar la superficie de apoyo del pie, descargar la zona de la fascia plantar y del talón, así como disminuir la posición en garra de los dedos. Este elemento externo es fundamental como prevención directa.

La rotura del tendón de Aquiles puede producirse por un proceso degenerativo previo o por una tendinitis crónica latente.

La rotura es el peor de los resultados y la intervención quirúrgica es el único método de reparación factible, con la posterior fase de rehabilitación, pero un dolor previo, agudo y que es muy molesto puede ser una tendinopatía que si no se trata a tiempo puede convertirse en crónica. Y es justamente aquí donde debemos prestar especial atención ya que puede ser el aviso previo a la rotura con las consecuencias arriba descritas.

El origen de este mal puede ser  un calzado no apropiado, un  exceso de entrenamiento o una técnica de carrera deficiente. Y como estamos explicando, un factor predispositivo, es el pie cavo.

 

Como prevención no debemos olvidar estirar las pantorrillas y los tendones antes de iniciar los ejercicios de carrera y visitar un especialista para un estudio biomecánico que nos diagnosticará si entramos en grupo de riesgo de esta patología y sus peores consecuencias.

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