Podología infantil

Los más pequeños son los más vulnerables a padecer ciertas patologías en su etapa de crecimiento.

Es por ello que en nuestro centro prestamos una especial atención a la fase de desarrollo infantil.

Creemos que es fundamental que los niños a partir de los 4 años de edad se hagan revisiones podológicas periódicas, ya que una correcta estructura ósea y morfológica del pie y una correcta deambulación asegurarán, en el futuro, un buen desarrollo de las tres articulaciones de las extremidades (caderas, rodillas y tobillo) y que la musculatura trabaje de forma coordinada. Por tanto, se reducirá ostensiblemente la probabilidad de sufrir sobrecargas mecánicas asociadas a la marcha.

Una de las facultades más frecuentes en la edad infantil es la “Hiperlaxitud ligamentosa” (flexibilidad), que en el pie del niño provoca la caída del Astrágalo y del Escafoides (principales huesos del arco longitudinal interno del pie), dando lugar al denominado “Pie plano valgo laxo infantil”, o lo que popularmente se conoce como “PIE PLANO INFANTIL”.

  • – Se trata de una deformidad en general de carácter leve.
  • – Un importante porcentaje de casos se curan entre el inicio de la marcha (13 meses) y los 3-4 años.
  • – La edad ideal para iniciar un tratamiento es entre los 4 o 5 años.
  • – Es necesario no confundir el pie plano con la abundante grasa que los niños presentan a nivel plantar en estas edades.
  • – Aunque muchos niños no tienen ninguna sintomatología, muchos de ellos presentan frecuentes caídas e inestabilidad al andar. Otros se cansan enseguida y aún otros, pocos, sufren dolores en las piernas y en el pie.
  • – La herramienta médica más útil para su correcto diagnóstico son los Estudios Biomecánicos de la Marcha.
  • – Con un buen tratamiento ortopodológico (plantillas), en la mayoría de casos, se consigue corregir esta deformidad morfológica.
Es también usual observar que los más pequeños caminan con los pies hacia dentro o hacia fuera (marcha en intraversión o extraversión), provocado por una rotación del pie, rodilla o cadera. En todos los casos, una ortesis plantar personalizada y una serie de correcciones posturales favorecerán una correcta deambulación a medio/largo plazo.

Es por ello, que un diagnóstico precoz en edad infantil, evitará posibles deformaciones en la edad adulta, siempre y cuando las revisiones periódicas del pie infantil formen parte de nuestra educación sanitaria.

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